Bueno, ahora me desviaré un poco del eje central de este blog para hablar un poco sobre un libro que tuve que leer para un ramo de mi carrera. Esto es para compartir mi percepción y su utilidad.
El Conde Lucanor fue en definitiva un libro
que causó impacto. Quizá no necesariamente en la época en que fue escrita por
las pocas posibilidades de difundir una obra a un gran número de personas
ilustradas, pero sí en los tiempos contemporáneos en el que nos encontramos
todos los lectores hambrientos de literatura clásica. Podemos apreciar una gran
serie de tramas que nos ofrece el autor del texto, llamado Don Juan Manuel. Es
pertinente hablar un poco sobre el autor para luego ahondar en la obra que se
hace alusión.
Este escritor medieval vivió durante
los años 1282 y 1348, fue un aristócrata y escritor en lengua castellana, y
llegó a ser uno de los señores mas poderosos producto de las relaciones que
había entablado con el rey de la región de Castilla de ese entonces, llamado
Alfonso XI. No obstante, tuvo una serie de conflictos con este por diferencias
y discrepancias por la mano de su hija Constanza, envolviendo a ambos en una
serie de conflictos y posteriores reconciliaciones. Don Juan Manuel participó
de muchas batallas que se habían librado por la disputa de reinos, y también
comandó sus propios ejércitos. Fue fiel a la doctrina eclesiástica que
predominó en la época, por eso es que durante su obra hace siempre menciones
sobre la voluntad de Dios en todo el actuar humano.
Entonces, en la obra El Conde Lucanor, originalmente llamado Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et
de Patronio y escrita entre los años 1330 y 1335, tuvo por finalidad ofrecer una serie de anécdotas e historias con
las mas diversas tramas para generar en el lector un tipo de aprendizaje
diferente al que se da en la vida cotidiana o en las aulas, que es el de la
integración de sucesos para obtener así conocimientos de experiencias de vida a
partir de lo vivido por otras personas, y en el caso del libro, por una
considerable cantidad de personajes.
Así, Don Juan Manuel logra crear
mediante un contexto puntual una serie de situaciones que desembocan siempre
con una moraleja. El libro esta compuesto por 5 partes, del cual el mas
conocido se dota de 51 Exemplos, o
bien de 51 cuentos cortos. Lo curioso es que siempre en todas sus historias
empiezan con la misma escena (de la cual el Conde Lucanor le habla a Patronio,
su consejero, expresándole una inquietud y pidiendo consejo (siendo este el contexto puntual). A esto, Patronio
suele responder que con mucho gusto le aconsejará en todo lo que necesite, y
hace una relación entre lo que al Conde Lucanor le esta sucediendo y de algo
que le pasó e otros personajes por ser de situaciones similares. Entonces, por
medio de estas vivencias hechas por los personajes que Patronio cita, saca
“ejemplos” de lo que hicieron ellos, y de como el Conde Lucanor podría aplicar
aquello y resolver su conflicto. Todos sus cuentos siguen la misma estructura,
el inicio con la inquietud del conde, en el desarrollo con el ejemplo de
patronio, y la conclusión con una comparación entre la historia narrada y el
conflicto del conde a modo de resolución de esta. Así se obtienen las moralejas
puestas al final de cada cuento, y estas también son siempre expresadas
prácticamente en todos los cuentos con las líneas “y viendo don Juan que este
ejemplo era bueno, hízolo escribir en este libro, e hizo estos versos que dicen
así…”.
Siendo así, la repetición de la
exactamente misma estructura en cada uno de sus cuentos puede causar un
aburrimiento en el lector, por la consecución de las mismas contextualizaciones
al inicio, en el desarrollo y en la conclusión, usando los mismo nexos, o las
mismas expresiones para introducir el contenido.
Con respecto a este último punto, es
aquí donde se da la variación en cada uno de los cuentos, y este queda plasmado
durante el desarrollo de cada uno de las historias narradas por Patronio. En
contraste de la forma de las historias con el fondo del contenido, hay una
riqueza enorme por la gran cantidad de experiencias sucedidas a tantos
personajes diferentes entre sí. Esto nos da a entender que el autor poseía una
gran capacidad creativa al escribir tantas historias y ligarlas todas para ser
aprendizajes de vida. Aquí no se pone en cuestión el carácter didáctico de su
literatura. Podría decirse que este es el recurso mas grande que se pudo haber
hecho para esa época.
Aterrizando esto a nuestros tiempos,
las enseñanzas de Don Juan Manuel
plasmadas en este libro no pierden valor ni significado, pero sí adquiere otros
sentidos de acuerdo a la influencia y el contexto de recepción de los lectores.
De acuerdo a esto, se pueden usar como verdaderos ejemplos de experiencias de
vida para solucionar algún conflicto que nos embargue en algún momento dado. Es
así como la obra del autor aún sigue teniendo vigencia y validez, quizá ya no
tanto de la parte doctrinal, pero sí de lo acontecido por los personajes de
Patronio y las moralejas. Es así como invito a la lectura de este libro, ya que
pueden sacarse numerosas herramientas para la guía y orientación en la búsqueda
de las decisiones correctas para la vida cotidiana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario